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13 de agosto de 2020
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Historia de la ciudad

Su topónimo es de los más curiosos de la comarca. Escrito indistintamente en el pasado con H o con G, parece ser que hace referencia a la existencia de una gran charca de agua dulce de la que probablemente se afirmara que antes había sido lago. Del ‘Fue lago’ con que se refiriesen a ella sus primitivos habitantes se pasaría por deformación a ‘Güélago’ con el que aparece denominado en los documentos más antiguos que se conservan de la localidad, que son del siglo XVII. Aunque hasta hace poco se argumentaba su fundación medieval, se han encontrado importantes restos arqueológicos de la época prehistórica y romana. De hecho fue el austríaco Obermaier quien publicaba en uno de sus libros la existencia de yacimientos paleolíticos pertenecientes a Huélago. También se han hallado colgantes de la Edad de Bronce. Todos estos vestigios indican una actividad estable en la zona.
Debido a la proximidad a otras poblaciones que fueron centro de actividad durante época romana, se cree en el asentamiento de este pueblo, sobre todo al tratarse de un lugar estratégico para la defensa contra las tropas cartagineses. Durante la dominación morisca se confirma como centro militar y alquería, una función que se acentúa durante la reconquista al estar situado junto a la frontera castellana. De esta época quedan restos de torres vigías mandadas construir por los reyes nazaritas. Según los textos antes mencionados, tras la reconquista, de este dominio tomó posesión en el siglo XV el señor García de Arana, fundador del Mayorazgo de Arana. Durante dos siglos el municipio estuvo bajo esta regencia, en la cual se produjo la repoblación de estas tierras. A mediados del siglo XVI, Huélago pasa a ser pedanía de Moreda. En los próximos años pasará por distintas manos, hasta que en el siglo XX la familia Afán de Ribera entrega, entre otras, estas tierras a los Godoy.